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Comentariu editorial
A lo largo al menos de más de dos siglos, miles de asturianos salían anualmente fuera de nuestras fronteras a ganar la vida en los territorios exteriores a la Cordillera Cantábrica, mediante la oferta de técnicas y productos que encontraban en esos países una oportunidad de negocio o trabajo, que aquí resultaba imposible por la miseria y estrechez de nuestro mercado. Empresarios, artesanos unos, simple mano de obra empleada por éstos otros, pasaban largas temporadas fuera de casa –que quedaba, con los hijos, al cargo de las mujeres–, en pos de un negocio, un salario o un sustento que no podían encontrar en su tierra natal. Teyeros, canteros,goxeros y zapateros del oriente, caldereros del centro, cunqueiros del occidente desarrollaron en esas actividades un lenguaje grupal específico, una xíriga, que les servía, al tiempo, de mecanismo de ocultación y de señal identitaria.
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